La mariguana requiere voluntad como la que hubo con el litio: industria

Especialistas y miembros de la industria del cannabis en México estuvieron de acuerdo en que las autoridades mexicanas requieren voluntad política a la hora de acometer la regulación de esta planta.

Tanto la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) como el Poder Legislativo se han convertido en un obstáculo para contar con un mercado regulado de la cannabis, el nombre científico de la mariguana, en México, coincidieron especialistas y miembros de la industria durante la cuarta edición de Canna México.

Patrick Devlyn, fundador y director de Grupo Benedev y presidente de la Comisión de Salud del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), dijo que para que la economía del mercado del cannabis sea formal, debe contar con un marco regulatorio claro, transparente y que fomente el desarrollo de la industria.

“Con ese marco regulatorio se va a traer inversión, esa inversión va a generar empleo, esos empleos generan aportaciones a la seguridad social, con lo que también se generan ingresos, utilidades e impuestos”, dijo.

Erick Ponce, fundador del Instituto del Cannabis (Ican), aceptó que la inclusión de la regulación del cannabis dentro de la Ley General de Salud en México fue un avance en materia regulatoria, ya que se considera a esta planta y a sus derivados como un medicamento. Añadió que, por ejemplo, ya hay fracciones arancelarias para la comercialización de este tipo de productos a nivel internacional.

“Hacia adelante, necesitamos tocar las puertas un poco más fuerte. Estamos gritándoles desde aquí a las autoridades: “háganos caso””, dijo.

Israel Madrid, director general del Consejo Mexicano del Cannabis y el Cáñamo, dijo que la industria del cannabis se divide en tres partes: la medicinal, para la que la legislación mexicana ya cuenta con un reglamento; la industrial, para la que aún se requieren permisos especiales para poder importar la planta, y el uso adulto, para el cual las personas que quieren cultivar su propia cannabis, requiere un permiso de la Cofepris.

“¿Qué nos falta? Nos falta regulación y voluntad. La ley que ya pasó de la Cámara de Diputados a la de Senadores está detenida y lo único que nos queda es la indefensión, porque la Suprema Corte sale a decir que es legal, pero que Cofepris te debe dar un permiso. Y ahora vamos a pelearnos a Cofepris porque no hay ninguna razón para que la industria esté parada”, dijo.

En junio del 2021, la SCJN exhortó al Poder Legislativo a legislar sobre el derecho constitucional al autoconsumo recreativo de la marihuana para generar seguridad jurídica a los usuarios y terceras personas. La declaración de inconstitucionalidad también obliga a la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios a emitir permisos para la portación y el consumo de cannabis con fines recreativos.

Sin embargo, ni el Senado ha emitido una legislación que regule a cabalidad toda la cadena productiva y comercial del cannabis, ni la Cofepris ha emitido los permisos necesarios para su portación y consumo con fines recreativos.

De acuerdo con Israel Madrid, el mercado de la cannabis en México tiene un valor de alrededor de 4,500 millones de dólares, por lo que para que haya una motivación fiscal por parte del gobierno es necesaria voluntad política, como ocurrió con las reservas de litio en el norte del país.

“Necesitamos la misma voluntad que con el litio, que en una semana se hizo una ley. Dijo el presidente: “quiero una ley del litio” y al siguiente lunes ya teníamos una ley del litio. En el cannabis estamos parados en una industria que es cinco veces más grande que el mercado del litio”, dijo.

Patrick Devlyn aseguró que muchos fondos de inversión constituidos en su mayoría con capital mexicano están invirtiendo esos recursos en empesas dedicadas al cannabis de otros países, debido al entorno regulatorio que hay en México.

“Ese dinero que se creo en México se está invirtiendo en otros países y está generando empleos en otros países”, dijo.

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